Tenemos el tesoro de Cristo en este vaso de barro que se desgasta, aunque el interior se renueva todos los días.  Al enfrentar esta tribulación podemos decir que hoy estamos encerrados pero no limitados; en cuarentena pero no saturados; distanciados pero no desafectados; en aislamiento social pero más congregados que nunca.

Así se sentía Pablo al escribirles a los corintios su segunda carta.  Sabía que la tribulación era leve pues había enfrentado otras más graves. Sabía que era momentánea porque también terminaría. Y sabía que produciría un más excelente y eterno peso de gloria sobre ellos.

Usted y yo estamos enfrentando esta tribulación del Covid-19.  Aprendamos de Pablo para poder vivir este tiempo.  No nos desanimemos, no desmayemos pues es leve.  Es leve porque, a los que creemos en Cristo, sólo puede tocar nuestra vida natural; nunca podrá separarnos de nuestro Dios.  Es momentánea porque esto también pasará.  Tiene fecha de vencimiento; aunque nosotros no sabemos cuándo, Dios sí lo sabe.   Y producirá un más excelente y eterno peso de gloria pues somos enseñados y fortalecidos por el Señor a través de ella.

De ésta la Iglesia sale victoriosa, promocionada y más numerosa.  Saldremos con una manifestación más excelente de Su gloria.  Gloria en unidad y valoración.  Gloria en respeto y amor mutuo.  Gloria en perdón y salvación de muchos.  Y cuando algún día, nuestro corazón no lata más, seremos promocionados a la gloria eterna de nuestro Dios.  

No se desanime por las cosas que ve, pues ellas son terrenales.  Anímese por las cosas que no se ven, pues ellas son eternas.  No se desanime pues el hombre exterior se seguirá desgastando.  Anímese porque el ser interior se renueva de día en día.

 

 Buena semana!!

 Ptr. Carlos Nelson Ibarra

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