Que bien nos hace, como seres humanos, la valoración hecha en público por nuestros padres. Es muy poderosa para la formación de nuestra dignidad y para ser fuertes en el futuro. 

Dios Padre, nuestro ejemplo más grande, hizo esto con Jesús. En el comienzo de su ministerio público, el día de su bautismo, se escuchó al Padre declarar una palabra de gran impulso para Su Hijo. Creo que fue un respaldo extraordinario para enfrentar la tarea que tenía por delante.

Padres, nunca nos olvidemos de brindar valoración a nuestros hijos, hagámosla saber a oídos de todos. No nos dejemos nublar por lo que “no son”, valoremos lo que “sí son”. 

En primer lugar, es tu hijo. Amalo intensamente y complácete en su vida. Hacéselo saber y vas a generar en él un poderoso impulso para que triunfe en la vida. Una palabra de aliento es mucho más edificante que el derrotero destructivo que puedan producir mil palabras de menosprecio. 

Si no lo hiciste antes, por la razón que sea, este es un buen tiempo para empezar. Exprésale a los tuyos lo mucho que valen para vos y lo pleno que te sentís siendo su padre.

Hijos, honren a su papá valorando su tarea. No porque sea perfecto, sino porque es su padre. Su paternidad siempre estará sobre vos. Dios lo eligió para que existieras. Si tu “viejo” no te valoró, perdonalo, y sembrá vos en él la valoración que te gustaría recibir. En su momento, la vas a cosechar.

Como hijo, quiero desearles a todos los papás un ¡muy Feliz Día del Padre!

Gracias doy a mi "viejo" porque siempre supo respetarnos y valorarnos como hijos, porque siempre nos hizo sentir amados y porque siempre nos inculcó buenos valores.

Como padre, quiero declarar públicamente lo mucho que amo a Marcos y a Ximena. Son dos hermosas personas, sensibles, serviciales, trabajadoras y llenas de amor. 

¡Hijos los amo y me da muchísimo placer lo que son! ¡Son la herencia que el Señor nos regaló!

 

¡Feliz Día del Padre para todos los papás!

Pr. Carlos Nelson Ibarra

 

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