"Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas."

La verdad es una conducta que se aprende.  Es lo que tiene que caracterizarnos como Hijos de Dios.  La verdad según la Biblia es una persona (Jesucristo) que al vivir en nosotros nos guía a toda verdad.  Caminar en mentira, cuando Él está en nosotros, es sustituir nuestra identidad.  Somos hijos del Dios.  Somos hijos de la Verdad.  

Dios hablo con el pueblo acerca de la manera en que debía conducirse: “hablad verdad, juzgad según la verdad”

Siempre una conducta verdadera nos libera del estrés de andar cubriendo una mentira con otra mentira.  Nos libera de la dolorosa carga de tener que andar recordando lo que dije para no ser descubierto en una mentira.   No libera de sufrir las consecuencias de nuestra estafa.  Es la verdad la que nos hace realmente libres. 

Dios quiere bendecir nuestras familias, es la verdad la que nos libera y nos permite caminar en esa bendición.  Desechemos la mentira y hablemos verdad.  Evitemos los juicios mentirosos.  Sigamos todo lo que nos conduce a la paz.

Que gran libertad hay cuando la familia anda en la verdad.  No hay presiones, entre los cónyuges o con lo padres, que nos estresen por tener que esconder algo.  No hace falta esconder el celular o el lugar por donde anduve.

El trabajo pastoral me enseñó que; eso que le llamamos “privacidad”, en realidad es un caldo de cultivo para darme el permiso de mentir.  Como es privado, y estoy sólo, hago y miro lo que no haría ni miraría delante de otra persona.  Y cuando me preguntan ¿cómo andás? o ¿qué estuviste haciendo?...   ¡¡miento!!  

Las bendiciones del Señor vienen de la mano con “hablar verdad y en juzgar según la verdad”.

 

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