“Pues Jehová no desamparará a su pueblo, por su grande nombre; porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo”

El pueblo de Israel estaba pronto a atravesar un nuevo tiempo lleno de cambios y transformaciones históricas; el profeta escogido por Dios para ese momento era Samuel. Encontrándose en sus últimos tiempos de vida y al dirigirse una vez más al pueblo, les instruye a no apartarse de Dios y lo establecido en su palabra.  En este marco, Dios establece una promesa para todo su pueblo: Él no los desampararía en los nuevos tiempos que estaban comenzando sobre todo Israel.

Al igual que Israel, quizás estés pronto a comenzar nuevos tiempos en tu vida, nuevas etapas, nuevos procesos de Dios en el cumplimiento de su propósito en tu vida y todo lo que eso implica: nuevos desafíos, nuevos temores, nueva dependencia de la provisión de Dios, nuevas correcciones, etc, etc. 

Así como Israel, Dios nos promete que no nos dejara por más que las circunstancias cambien.  Por más que los tiempos sean distintos su amor por nosotros es el mismo, no cambiara.  En su soberanía Dios decide hacerte parte de sus planes, de sus pensamientos, del cumplimiento de su Palabra:  “No te desamparara por su grande nombre” 

Vemos la Gracia de Dios en habernos elegido, en habernos equipado con la promesa de que nunca nos dejara aunque enfrentemos nuevos procesos. 

 

Claudio Curcio

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