La tarea que debía enfrentar era enorme.  Requería trasladarse muchos kilómetros para lograr reconstruir el muro y la ciudad de Jerusalén.  Necesitaba mucho más de lo que estaba a su alcance.  Necesitaba más recursos, más personas y más respaldo del que tenía hasta ese momento.  La tarea requería un milagro.  Dios debía dejar Su sello milagroso en el asunto.

Humillado pidió perdón a Dios por los pecados cometidos.  “Sí, yo y mi pueblo hemos pecado”, oró Nehemías.  No se vio afuera de la ecuación.  No eran solo aquellos rebeldes y desobedientes antepasados los malos.  Él también se reconoció culpable.  Reconoció ser parte del problema.  El pueblo estaba exiliado y en medio una gran desgracia nacional porque “en extremo nos hemos corrompido”.    

Para que Dios haga cosas grandes y extraordinarias en nuestra tierra debemos empezar por reconocer que somos parte del problema, que también necesitamos de su perdón.  Quizá no seamos asesinos, ni violentos, ni violadores, ni idólatras, ni promiscuos.  Pero con honestidad, también tenemos falta de amor, falta de fe, intolerancia, silencio profético (no denunciamos lo que es pecado), silencio evangelístico (no proclamamos Su evangelio), chismeamos, criticamos, hablamos de mas, estamos resentidos y amargados con el prójimo.  Todo pecado afrenta a Dios y necesita ser tratado con arrepentimiento y pedido sincero de perdón.  A veces no ayudamos al necesitado, o teniendo la oportunidad de hacer bien, no lo hacemos y nos parece que no es tan malo.  Pero al que sabe hacer lo bueno y no lo hace también le es pecado (Stgo 4:17).

Cuando nos hacemos cargo y reconocemos que también somos parte del problema (pues sabemos que la única solución está en Jesús), abrimos los cielos para que Dios derrame seguridad y gran gozo en medio nuestro.  

Nehemías oró pidiendo a Dios que perdone sus pecados y los del pueblo.  

El Señor lo escuchó y le concedió “buen éxito” en la tarea.

Reconozcamos que somos parte del problema (aunque portadores en fe de la solución).  Pidamos perdón al Señor por los pecados cometidos en nuestra tierra y pidámosle “buen éxito” en lo que tenemos por delante.  Él hará bien a Su pueblo.

 

Buena semana!!

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