“Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.”

Nuestro Dios es creador.  Él tiene diseños para cada cosa.  El diseñó al ser humano y lo hizo a Su imagen, según Su diseño.

En su eterno conocimiento Él tiene un diseño para todo en nuestra vida.  Diseñó a nuestros padres.  Diseñó a la persona con quien nos casaríamos.  Diseñó el matrimonio.  Diseño la posibilidad de tener hijos y como deben ser ellos.  Diseño toda nuestra vida, y hasta el día que partiríamos a su presencia.  Más aún nuestra eternidad también está diseñada.

Nuestra tarea es encontrar ese diseño y concretarlo en lo natural.  Verlo en lo espiritual para saber cómo es, y ejecutarlo en obediencia en la vida.

Dios le mostró el diseño del tabernáculo a Moisés en el monte.  No en el llano.  Se lo mostró en Su presencia, no en lo natural.  Se lo mostró en lo espiritual para que él lo haga realidad natural a la vista de todos.   Con el tabernáculo terminado Dios descendió y hablaba con Moisés.  Estaba hecho según Su diseño, por eso Dios lo habitó y se manifestó allí.

Nosotros debemos encontrar en el monte (relación personal con Dios y Su Palabra) el diseño que Él tiene para nuestra vida, para nuestro ministerio, para el matrimonio, para la crianza de los hijos.  Esa revelación la encontramos en Su Palabra.  Obedecemos a Su diseño y entonces es inevitable que Dios descienda a manifestarse con gloria entre nosotros.   Él desciende con la manifestación de Su gloriosa presencia cuando ve que las cosas se hicieron según Su diseño.

Busca, en Su presencia y en Su Palabra, el diseño que Dios tiene para tu vida, familia y ministerio.  Y cuando hagas las cosas según Su diseño serás irremediablemente bendecido.

 

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