En la vida tenemos que pelear para alcanzar nuestros sueños… todo demanda esfuerzo… 

Nos esforzamos para terminar una carrera.  Nos esforzamos para salir a trabajar todos los días.  Nos esforzamos para alcanzar objetivos familiares.  Nos esforzamos para proclamar el evangelio.  Nos esforzamos para otras tantas cosas…

Según este proverbio es mejor tardar en enojarse que tener mucha fuerza… y aún mejor es gobernar nuestro interior que conquistar toda una ciudad.

Que rara paradoja.  Esforzarnos tanto por tomar o alcanzar grandes logros y no reparar en la necesidad de gobernarnos a nosotros mismos.  

Es mejor tener autoridad sobre nuestro ser interior que el hacer grande proezas.  

Es mejor demorar nuestro enojo que tener mucha fuerza.  

Es mejor dominar nuestros impulsos que tomar posesión de una ciudad.

¿Estás gobernando tu interior cuando la bronca quiere ganarte…? o ¿cuándo la angustia quiere anidarse en tu corazón?… o ¿cuándo el enojo te quiere llevar a cometer locuras?

Podes ser de aquellos que les sobra coraje, esfuerzo y valentía para pelear con otras personas…. o de aquellos que trabajan arduamente en alcanzar ciertos objetivos….   Pero… ¿podes enseñorearte de vos mismo?  ¿Gobernás sobre tus emociones?  ¿Tenés la capacidad de dominar tus pasiones y deseos carnales? 

 

Es mejor que aprendamos a demorar nuestros enojos que toda la fuerza que podamos tener.  Es mejor que aprendamos a gobernarnos a nosotros mismos antes que conquistar toda una ciudad.

 

Bendigo tu vida para que, por sobre todas las cosas, te conquistes a vos mismo!!

 

Buena semana!!

Ptr. Carlos Nelson Ibarra

 

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