"Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia"  

Una de las cosas qué nos hace bien como seres humanos es el reconocimiento en público de nuestros padres.  Es muy poderoso para la formación de nuestra dignidad esa valoración.  

Dios Padre es nuestro más grande ejemplo. Él lo hizo con Jesucristo en el comienzo de su ministerio público el día de su bautismo.  Escucharlo, le dio al Señor, un poderoso impulso para la tarea que tenía por delante.

Vos que sos papá nunca te olvides de brindarle valoración a tu hijo.  No te detengas en todo lo que “no es…”   Mejor, valorá que “es tu hijo, a quien amás y en quien encontrás placer”

Hacelo saber en lo público y a sus oídos, y vas a generar en él un poderoso apoyo para que triunfe en la vida.  Una palabra de aliento y apoyo produce un efecto mucho mayor en nosotros que cien palabras de crítica y menosprecio.

Honra a tu papá valorando su tarea de padre.   Su paternidad siempre estará sobre ti.  A personas limitadas como somos los seres humanos comúnmente se nos escapa algo que no hacemos bien.  Si tu “viejo” no te valoró como querías, pedonalo y sembrá vos en él, la valoración que te hubiese gustado recibir.  En su momento la vas a cosechar.

¡¡¡Cómo hijo… quiero desearles a todos los papás un muy Feliz día del Padre!!!

Gracias doy a mí "viejo", don Manuel Ibarra, porque siempre supo respetarnos y valorarnos como hijos, porque siempre nos hizo sentir amados.  Porque siempre nos valoró más allá de nuestras “macanas”.  Nos valoró a pesar de que más de una vez lo hicimos enojar y hasta llorar por nuestras conductas.

Cómo padre quiero declarar públicamente lo mucho que amo a Marcos y a Ximena.  Son dos hermosas personas que Dios me dio como herencia ¡¡hijos los amo y me da muchísimo placer lo que son. Son todo lo que necesitamos, con mamá, para ser esa familia que nuestro Señor pensó desde el principio de los tiempos.

¡Amados papás hagamos saber públicamente lo mucho que valen nuestros hijos! Y que ellos te oigan.

¡Feliz día del Padre!

 

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