La vida es un cúmulo de situaciones.  Algunas de ellas nos agradan y otras no. 

El Señor está muy interesado en que conozcamos y demos a conocer que no hay nadie más que Él en el gobierno universal de la vida.  A Él no le importa si lo conoces o no. Su plan eterno se va a cumplir.  Él tenía un plan con Ciro (rey pagano) y lo llama “su ungido”.

Mirar al pueblo de Dios, en aquella época, era ver una nación cargada y gastada por el sufrimiento, Él quería dejar en claro que pase lo que pase, sea bueno o malo, sea luz o tinieblas, paz o adversidad; No hay otro Dios que mande. Él nunca pierde el control.  Debemos entender y aceptar el principio de la soberanía absoluta de Dios.

En su soberanía Él permite que las tinieblas o la adversidad ganen lugar en nuestras vidas.  Y sí, es cierto que el diablo quiere usar eso para destruirnos, pero, aunque sus planes sean de muerte El Señor como soberano los transforma en planes de redención, vida y victoria para nosotros, ¡Él el que hace todo esto!  Él quiere fortalecernos en el hombre interior, por eso permite la oscuridad y la adversidad para que nuestra alma esté entrenada en Su propósito. 

Él nunca perdió, ni perderá el control de tu vida.  ¡Él hace todo para nuestro bien!

Él quiere mostrar que no hay nadie más que Él con capacidad suficiente de hacer todas las cosas.  Él quiere mostrarnos Su soberanía, porque Él es digno de gloria.

Por eso… en las buenas y en las malas ¡¡Gloria a Dios!!

En la luz y en la oscuridad ¡¡Gloria a Dios!!

En la paz y en la adversidad ¡¡Gloria a Dios!!

Siempre ¡¡Gloria a Dios!!

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