El ser humano tiene en su interior una extraordinaria herramienta.  Tristemente muchas veces la usamos mal.  Es la capacidad de decidir. 

La determinación es hacer firme la decisión que tomamos.  Es mantenerla en el tiempo a pesar de las circunstancias.

Los constructores de la torre de Babel muestran el mal uso de la determinación. 

Era tan fuerte la arrogancia de querer llegar al cielo, que Dios les tuvo que confundir el lenguaje para que desistieran de la construcción. 

Esa misma determinación puede traer luz y resplandor a nuestro andar.

¡De los amigos de Job se habla muy mal! Lo malo no fue lo que dijo, sino el juicio equivocado que hizo de la conducta de Job al momento de hablar. Elifaz pesaba que su amigo estaba lejos de Dios, ese fue el error.

¡Pero… lo que dijo es totalmente cierto! “Vuelve ahora en amistad con Él… y por ello te vendrá bien” dijo. Vs. 21

El secreto que le da firmeza a lo que determinamos, no está en la grandeza de la fuerza de voluntad que tenemos.

El secreto está cimentado en la realidad espiritual de ser amigo de Dios.

“Si estás en amistad con Dios, entonces determinarás así mismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz”

Bendigo tu vida en el nombre de Jesús para que cada día estés más en amistad con Él.  “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando” dijo Jesús.

Hay lugares de los cuales no salimos, hay cosa que no cambian, hay situaciones que no se terminan hasta que nos determinemos salir, cambiar o terminar con el asunto obedeciendo al Señor

Determina, proclama y decreta todo lo que quieras, pero,  se mantendrá en el tiempo y habrá luz en tu camino sólo si estas en amistad con Él.

¡Buena semana!

 

 

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